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dilluns, 9 de setembre del 2019

Hong Kong, Sudán, Puerto Rico: la clave del triunfo de la no violencia (ElPaís)

Font: 6 de setembre 2019

Tres casos de éxito recientes evidencian la eficacia de movilizar al menos a un 3,5% de la población




Hong Kong, Sudán y Puerto Rico no lo saben, pero tienen un porcentaje en común, el 3,5%.
Desde realidades geográficas y sociopolíticas muy diferentes, los tres territorios han logrado en los últimos meses victorias (parciales, como casi toda victoria) a través de campañas de resistencia mayoritariamente no violentas: la retirada este miércoles en Hong Kong del polémico proyecto de ley de extradición que dio origen el pasado junio a la ola de protestas, el fin de tres décadas de dictadura de Omar Al Bashir en Sudán (este jueves se anunció la composición del Gobierno de transición), y la dimisión en Puerto Rico del gobernador Ricardo Rosselló, a raíz de la filtración de un chat con comentarios sexistas y homófobos, y burlas a las víctimas del huracán María.

El 3,5% es una especie de barrera del éxito, según demostraron ya en 2011 las investigadoras Erica Chenoweth y Maria J. Stephan en su libro Why Civil Resistance Works: The Strategic Logic of Nonviolent Conflict (Por qué funciona la resistencia civil: la lógica estratégica del conflicto no violento). Cuando al menos ese porcentaje de la población participa de forma activa y sin usar las armas en una gran campaña política como un intento de cambio de régimen, esta triunfa.



Así fue, por ejemplo, en la denominada El poder de la gente, contra el dictador filipino Ferdinand Marcos; en la Revolución Cantada que trajo la independencia a Estonia, Letonia y Lituania; o en el totémico movimiento afroamericano por los derechos civiles en Estados Unidos. También entonces las manifestaciones masivas fueron la expresión más patente del malestar. También entonces fueron clave otras formas de acción menos televisadas, como huelgas o actos simbólicos de desobediencia.




No es solo una cuestión de números. También de estrategia, determinando cómo atraer a la gente al movimiento —innovando tácticamente más allá de las manifestaciones— y los puntos de presión, y manteniéndose resiliente frente a la represión”, subraya Stephan por teléfono desde Washington, donde dirige el Programa de acción no violenta del Instituto de la Paz de Estados Unidos.

En su investigación, Chenoweth y Stephan revisaron 323 experiencias violentas y no violentas, principalmente intentos de derrocar Gobiernos, entre 1900 y 2006. Lo hicieron asumiendo que la eficacia de las armas aguantaría bien el filtro histórico y tratando de separar el grano de la paja de forma tan estricta que excluyeron incluso un ejemplo canónico —la independencia de India bajo el liderazgo de Mahatma Gandhi— por considerar que la debilidad militar de la metrópoli, el Reino Unido, fue también un factor decisivo.

La conclusión les sorprendió:
las campañas no violentas habían sido el doble de exitosas que las violentas.
Como en un enso japonés, el círculo zen pintado de un solo trazo, la simplicidad de la regla del 3,5% es solo aparente. “Cuando algo estalla, la gente cree que detrás únicamente hay enfado, pero hay también corrientes que se han ido organizando antes de forma menos visible”, señala otro de los expertos en no violencia más importantes, Jamila Raqib, heredera del pensamiento del estadounidense Gene Sharp, el pope fallecido el año pasado y cuyo De la dictadura a la democracia ha inspirado a disidentes en distintas latitudes y décadas.

Pero, ¿qué hace que unos movimientos pacíficos triunfen y otros fracasen?

 ¿Por qué, en el mundo árabe, las mismas concentraciones en las calles mayoritariamente pacíficas lograron derribar a Ben Ali en Túnez, a Mubarak en Egipto y este abril a Buteflika en Argelia, mientras que Siria se hundió en una guerra civil? Más allá de factores como el interés —o desinterés— de las grandes potencias por el lugar o la eficacia de la represión, Stephan cita uno fundamental: “El compromiso estratégico del liderazgo con la disciplina de la no violencia”. Es decir, la apuesta —durante un tiempo que puede ser prolongado y en el que se pueden correr riesgos graves— por formas de protesta que generen presión (manifestaciones, sentadas, huelgas, boicots, ocupaciones, insumisión fiscal, etc.) sin dañar a otras personas y que permitan, además, asumir distintos niveles de riesgo. "Por edad o capacidades físicas, no todos los participantes se pueden exponer a los mismos”, agrega Stephan.

La protesta hongkongesa es fundamentalmente pacífica, pero recientemente se ha visto ensuciada por episodios de violencia, lo que genera un dilema moral y un problema estratégico.

“Incluso cuando es limitada y en autodefensa, la violencia es contraproducente, porque aleja a ancianos, niños, mujeres... Se convierte otra vez en hombres jóvenes físicamente aptos llevando el proceso”, apunta Raqib, directora ejecutiva en la Institución Albert Einstein.  
Maciej Bartkowski, director de Educación e Investigación en el Centro internacional sobre el conflicto no violento, lo ilustra con el caso sirio: “Los cinco primeros meses de lucha no violenta, de marzo a agosto de 2011, debilitaron al régimen de forma significativa como ninguna acción violenta posterior lo ha hecho. Fue lo que casi llevó a la caída del régimen de El Asad, cuyo Ejército sufrió más de 50.000 deserciones.

El giro hacia la violencia fue letal para la oposición, porque asustó a los grupos minoritarios que apoyaron al régimen y desde entonces le han sido leales, lo que fue crucial para que El Asad se recuperase y consolidase su base de poder”.
Farida Nabourema habla desde la experiencia. Lucha desde hace años contra la dictadura de Faure Gnassingbé en Togo, que en 2017 vivió manifestaciones masivas.

"La no violencia no es una elección moral ni filosófica, sino estratégica. Mi objetivo es empoderar a la gente para derrocar a un líder. Si armas a la gente, ¿cómo gestionas el día después? Aún sigo recibiendo invitaciones de ciudadanos para montar algo violento con el argumento de que, sin pistolas, nunca derrocaremos a un régimen brutal, pero la gente confunde no violencia con tolerancia a la violencia o con debilidad. Y lo que trato de hacerles entender es que el Estado tiene todos los medios militares y diplomáticos, y de ninguna manera vamos a tenerlos nosotros para montar un Ejército equiparable al de un Estado con 50 años de dictadura militar", afirma por teléfono desde el país sin identificar en el que se encuentra exiliada. En diciembre de 2017 entró a Togo por última vez porque —dice— su rostro es ya demasiado conocido como para pasar desapercibida. “Estuve escondida casi todo el tiempo. Solo me mostré en una manifestación y brevemente. Era un mensaje al ministro que dijo que no tenía agallas de entrar al país”.


Innovación

Es la fuerza de los gestos. O de la innovación para burlar leyes injustas. En Hong Kong, el pasado julio los activistas sortearon la prohibición de manifestarse con la excusa de que se congregaban para cazar pokémons o, irónicamente, para llorar al apodado carnicero de Tiananmén, el ex primer ministro chino Li Peng, fallecido días antes. También de las analogías históricas fácilmente reconocibles, como los freedom riders en Palestina, que se subían a los autobuses que conectan Jerusalén con los asentamientos judíos en Cisjordania y tomaban su nombre de los activistas que lucharon así contra la segregación racial en el sur de Estados Unidos en los años sesenta.
“Existe el malentendido de que las personas que optan por la no violencia lo hacen porque son buenas, cuando en su mayoría es porque no tienen acceso a otra vía. O simplemente porque funciona”, apunta Raqib. Como en la reacción en cadena en el mundo árabe que produjo el pionero caso tunecino. “Sucede cuando el resto de medios institucionales, como los tribunales o los partidos políticos, no son accesibles o representativos, por estar estrechamente controlados por el poder”, aclara Bartkowski.


En 1930, y para sorpresa de muchos en sus propias filas, Gandhi escogió una causa pequeña —la sal— para su lucha más amplia contra el colonialismo británico. Los indios tenían prohibido producirla y pagaban un impuesto por ella. La protesta culminó en una marcha multitudinaria de casi 400 kilómetros y millones de indios vulnerando abiertamente la norma. El Reino Unido acabó retirándola y fue uno de los últimos clavos en el ataúd de su control. Es, probablemente, el caso más paradigmático. "Aunque no todos los activistas son conscientes de su influencia, el nuevo fenómeno de la lucha no violenta gandhiana ha sido difundido desde la segunda mitad del siglo XX por numerosos movimientos políticos y sociales en el mundo entero", explica Rubén Campos, analista del Real Instituto Elcano experto en India y la figura de Gandhi. "Su gran contribución ha sido incorporar la lucha no violenta a la memoria cultural colectiva de la humanidad".

divendres, 6 de setembre del 2019

Sempre es pot guanyar: sis lliçons imprescindibles d’Hong Kong (Vilaweb)

FONT: 4 de setembre del 2019
Vicent Partal



Ahir vaig mirar d’explicar en aquest reportatge a fons quina era la situació d’Hong Kong. Al vespre la cap de govern, Carrie Lam, va anunciar oficialment la retirada de la llei d’extradició, que havia estat el detonant que havia revifat el conflicte. El moviment democràtic va respondre que la reacció del govern feia tard i feia curt, perquè ara ja hi ha quatre demandes més:

l’aturada de la violència,
l’alliberament dels detinguts,
una investigació oficial sobre la brutalitat de la policia
i eleccions lliures i democràtiques.



Avui m’agradaria aportar-vos una visió diferent:
quines de les coses que passen ací crec que poden tenir una certa significació per a nosaltres.

1-Els conflictes poden adormir-se, però no desapareixen per art de màgia

Aquesta és la constatació més important de totes. Entre la Revolta dels Paraigües i el moviment actual han passat cinc anys. Cinc anys en què va semblar que la repressió del govern i les divisions dins el moviment democràtic havien barrat el pas a qualsevol oportunitat. El conflicte d’Hong Kong semblava completament dominat i potser això ha menat el govern a cometre l’error que ha comès. Cinc anys després, de sobte, la societat ha esclatat, certament d’una manera diferent, amb tàctiques i eslògans diferents, però enllaçant amb el mateix objectiu.
Per què? Senzillament, perquè els conflictes poden adormir-se, els pot controlar el govern, pot mirar d’apaivagar-los…, però si no es resolen, si no hi ha diàleg ni propostes positives, tornen i tornen, una vegada i una altra. Evidentment, tornen si són tan importants com els d’Hong Kong, Escòcia o Catalunya, per posar tres situacions ben diferents. Només cal una espurna, qualsevol, una llei d’extradició, un Brexit, una sentència?


2-Cal anar-hi, anar-hi i tornar-hi a anar

Durant aquests cinc anys passats, ací a Hong Kong, enmig de la repressió i el silenci, si més no una part del moviment ha insistit a continuar, continuar i continuar. Fins i tot quan les circumstàncies eren més difícils, quan els dirigents eren empresonats, enmig d’una aparent indiferència social creixent, el sector més dinàmic del moviment mantenia la pressió i mantenia els objectius, no deixava que s’esmicolassen. L’explosió d’ara no es pot explicar de cap més manera. Si hi ha rendició s’acaba tot, si l’esforç es manté acaba apareixent l’oportunitat. El derrotisme, en aquest cas, és un gran aliat de la repressió.

3-No hi ha res que no s’haja inventat, que no us impressionen

Sorprèn de veure com les tàctiques dels governs són tan semblants. A Hong Kong han fet gairebé tot allò que van fer al Principat durant l’octubre republicà i els mesos posteriors. Atacar amb la policia. Atacar amb escamots d’incontrolats. Fer aparèixer grups que reclamen als manifestants de negociar, com si fossen neutrals, però que no reclamen mai a l’estat que assumesca la seua responsabilitat i negocie. Amenaçar amb moviments de tropes coreografiats. Amenaçar les empreses, fer que es decanten cap a l’estat. I amenaçar la població amb el desastre econòmic que seria un canvi de status quo. Impedir que diputats electes ho puguen ser perquè no juren la constitució espanyola o no expressen lleialtat a la Xina. Impressiona de veure-ho, però alhora és aclaridor: ja sabem què faran i ja sabem que tot allò que facen respon a un guió previ. No ens deixem impressionar, doncs, ni ens creguem res d’allò que no és sinó façana.


4-És nosaltres, els diversos nosaltres, contra ells

Entendre això és fonamental. Aquests dies he vist un gran canvi respecte del 2014: ara les accions de confrontació d’una part del moviment, fins i tot les més violentes, ja no són aturades pels manifestants ni criticades. No es tracta de si cal violència o no. Simplement es tracta de saber pintar la ratlla entre l’un costat i l’altre. ‘Tots som al mateix vaixell i la violència té l’origen en la brutalitat de la policia’, em deien. Més enllà dels mètodes usats, i de si cal violència o no, el significat profund d’aquesta reacció és que tu pots estar en desacord amb les tàctiques d’alguns dels teus, però no oblides mai que són dels teus. I per tant respectes allò que fan.
I evidentment això també val al contrari. Saps qui són els teus, però també saps qui tens en contra i no fas res per donar-li aire. Que tu mateix, la teua policia, detinga i perseguesca els teus manifestants no s’entén. Que tingues tancats a les teues presons els teus dirigents no hi ha manera d’explicar-ho. Com no s’entén que vulgues reforçar aquell que et reprimeix. El vot a favor de Pedro Sánchez, per exemple, ací és incomprensible. Per quins set sous votaràs aquell qui té la teua gent tancada a la presó, aquell qui et nega el dret no tan sols d’autodeterminació sinó de votar en referèndum? Pitjor encara: com pot ser que votes aquell qui nega l’existència del conflicte i diu que en tot cas el conflicte ets tu?

El nosaltres pot ser divers, evidentment, i pot tenir pràctiques i idees extremadament diferents, però sempre és un nosaltres.
I sempre va contra ells.
No entendre això és negar l’existència del conflicte polític.

5-Sigues aigua, no els ho faces fàcil

Ahir vaig dedicar una part del reportatge a explicar aquesta tesi del ‘sigues aigua’, que em sembla particularment interessant. Consisteix a triar sempre el terreny on combats, pensant que siga el més favorable a tu i pensant a col·lapsar la reacció de l’estat. Quan van a cercar-te en un lloc i amb una gent, tu ja ets en un altre amb una altra gent. Cal demostrar-los i demostrar als ciutadans que no tenen la capacitat física real de controlar la situació i posar-los nerviosos fins que perden els nervis i cometen errors.
A mi això m’ha interessat especialment. Crec que un dels problemes del 27 d’octubre era que el terreny de la confrontació era molt favorable a l’estat, que tan sols havia d’atacar una institució, la Generalitat, i un espai geogràfic concret, el parlament o el Palau de la Generalitat. En canvi, ara caldria pensar en allò que un dia vaig anomenar un Arenys de Munt de la presa del poder. Ser aigua. Des dels municipis, alliberant territoris que l’estat espanyol no té prou mans per a reprimir. El Primer d’Octubre ja vam veure què podien fer, però també vam veure què no podien fer, les limitacions de la seua resposta.

6-Sempre es pots guanyar, però has de ser un problema o no guanyaràs mai

Ahir la cap de govern d’Hong Kong va sorprendre tothom anunciant la retirada formal de la llei. En canvi, la setmana passada havia detingut durant hores un grapat de dirigents socials i polítics per amenaçar la població abans de la convocatòria d’una gran manifestació dissabte i d’una vaga general dilluns i dimarts. Però la gent no es va espantar. Al contrari. La manifestació es va desconvocar (sigues aigua…) i la ciutat va ser presa per grups que alçaven barricades i responien a la brutalitat de la policia, que va arribar a l’extrem d’atacar ciutadans dins els vagons del metro. Tot fa pensar que la setmana passada el govern d’Hong Kong pensava que podia espantar el moviment i en canvi ha acabat havent de regalar-li la primera victòria: la retirada de la llei.


Això recorda una cosa elemental però que sembla que hem oblidat: que sempre es pot guanyar. Sempre. Joan Ramon Resina ho analitzava dilluns d’una manera brillant, explicant el canvi de to; Joan Minguet definia molt bé la sensació que molta gent té; i Julià de Jodar hi anava a fons ahir mateix, tots tres en aquestes pàgines.

Però sempre es pot guanyar. Els països bàltics van derrotar la segona superpotència nuclear del món. El Vietnam va fer fora del seu país la primera. El mur de Berlín, que semblava infrangible, va caure. L’apartheid es va enfonsar sota els peus dels racistes. I ara una ciutat, petita en l’escala d’allò que és la Xina, es pot enfrontar a Pequín i els seus titelles i guanyar. No sempre es guanya, però sempre es pot guanyar.

Ara, la primera i gairebé única condició per a guanyar és ser un problema. Ser un problema que l’estat no puga dominar amb normalitat de cap de les maneres i que apareix com un problema a resoldre, per tant, als ulls de l’opinió pública mundial.
L’octubre del 2017 Catalunya era un problema que formava part de l’agenda de tots els governs del món i avui no ho és. Avui ho és Hong Kong. Perquè hi ha una crisi que apareix a totes les televisions i a tots els diaris, que inquieta els ciutadans que s’interessen per la política a qualsevol país del món. Rebaixar el nivell del conflicte, voluntàriament, és doncs la pitjor decisió. Possiblement l’error més gran que s’ha comès i, per tant, el que cal rectificar de manera més urgent.


dimecres, 4 de setembre del 2019

"Protestar funciona": l'independentisme català mira a Hong Kong (elNacional.cat)

Font: elNacional (2019-09-04)


"L'independentisme català ha celebrat que el govern de Hong Kong hagi retirat definitivament la llei d'extradició gràcies a les contínues protestes dels manifestants, i que el poble hongkonguès hagi aconseguit així el seu primer objectiu. Diferents representants del Govern, de partits independentistes i d'entitats sobiranistes han manifestat a través de les xarxes socials que el fenomen de Hong Kong és tot un referent."




Laura Borràs
"Importantíssima notícia. Protestar multitudinàriament funciona en alguns racons de molt. Però, parlant de les negatives dels governs espanyols a concedir un referèndum on la gent pugui decidir el seu futur, per què caldria aplicar la democràcia si es pot aplicar el codi penal? https://twitter.com/publico_es/status/1169193427533258753 "

Albano Dante-Fachín
"
Per molt que incomodi alguns, els tsunamis és el que tenen. Si poden amb XINA poden amb el xixarel·lo del Borbón i els lladres de l'IBEX.
https://twitter.com/324cat/status/1169196751628263424 "

Marcel Mauri

"
La desobediència civil i la lluita no-violenta en defensa dels drets i les llibertats no només és necessària si no que és, cada cop més, imprescindible. Els manifestants i activistes de Hong Kong són un exemple de dignitat i de compromís "

divendres, 23 d’agost del 2019

L’exemple d’Hong Kong (Joan Ramon Resina - Vilaweb)

Reproduïm aquest article de Joan Ramon Resina que considerem de gran importància
(les imatges de dins del text les hem posat nosaltres)

FONT: Vilaweb (2019-08-22)



«El dilema de l’independentisme consisteix a avançar a la fase següent, hongkonguesa, de la resistència activa o bé renunciar fins i tot a la resistència passiva, manifesta en el simbolisme dels llaços grocs i accions de suport als presos polítics»

No hi ha res com mirar els moviments ciutadans que han canviat realitats polítiques aparentment immutables per a situar la força relativa del procés català. Només cal comparar-hi la revolta d’Hong Kong, regió autònoma de la República Popular de la Xina amb una població aproximadament com la de Catalunya i una economia amb un pes proporcionalment similar dins l’estat, per a adonar-se que, malgrat els paral·lelismes, són fenòmens d’un ordre de realitat molt diferent. No sols per la diferència en magnitud i influència global entre la Xina i Espanya, sinó també per la naturalesa política de tots dos estats: una dictadura comunista amb un líder inamovible en un cas, una democràcia formal dependent de la Unió Europea en l’altre. Que Espanya és infinitament més vulnerable a les repercussions de l’ús intern de la violència que no pas la Xina és ben evident. I malgrat tot, no ha estat pas l’independentisme català sinó la gent d’Hong Kong qui ha ocupat els carrers de manera permanent, ha combatut la policia i ha posat el règim de Pequín en el dilema d’emprar la força o permetre una reforma democràtica de l’estatut de la ciutat asiàtica. De moment, el règim xinès, més prudent que no pas l’espanyol, no ha intervingut l’autonomia, deixant que la governadora d’Hong Kong, Carrie Lam, provi de desactivar les mobilitzacions anunciant una plataforma de diàleg per a escoltar la gent ‘sincerament i amb humilitat’ i comprometent-se a obrir una investigació de la violència policíaca contra els manifestants.

És clar que la cultura xinesa contempla l’anul·lació de l’ego dels governants, impensable a Espanya, però el gest és significatiu perquè la promesa d’una plataforma de diàleg arriba després que la mateixa governadora suspengués la llei d’extradició que va causar la deflagració del conflicte. El poder assaja mesures conciliatòries en lloc d’intensificar la repressió. Insisteixo que això és temptatiu i pot canviar en qualsevol moment, car ni la Xina tolerarà que la revolta democràtica s’estengui al continent, ni els manifestants cediran a concessions provisionals. Saben prou que aquella llei era el primer pas per a anivellar la regió autònoma amb la resta de l’estat xinès, un senyal d’intencionalitat uniformista semblant al que va emetre el Tribunal Constitucional amb la sentència de l’estatut aviat farà deu anys.



Havent aconseguint de desactivar la llei d’extradició, els manifestants d’Hong Kong han ampliat l’objectiu i han exigit més mecanismes democràtics en un clar desafiament a Pequín. A hores d’ara el desenllaç és imprevisible, però d’una cosa no n’hi ha cap dubte: els ciutadans estan decidits a frenar l’assimilació del seu territori. Aquesta resolució no sols els aporta l’atenció mundial de què també va gaudir l’independentisme durant l’octubre del 2017, cosa que dificulta la reacció violenta de l’estat; també endureix la seva capacitat negociadora amb la possibilitat real de sortir-se’n.



Jugant el trumfo de la inestabilitat en un moment de debilitat de l’economia xinesa, agreujada per la guerra comercial amb els Estats Units, els ciutadans d’Hong Kong no sols pressionen enormement el govern autònom i les elits comercials de l’illa, sinó també el gegant asiàtic, que representa la segona economia mundial en PIB i la primera en paritat de poder adquisitiu. Comparada amb aquesta correlació de forces, l’aventura catalana era un joc de nens. Malgrat que el 2017 l’economia espanyola ja havia estat debilitada per l’endeutament, i que l’afebliment perifèric ha acabat estenent-se al cor de la Unió Europea, l’independentisme no ha estat capaç de treure’n cap conseqüència estratègica. Ans al contrari, una part important ha aprofitat el creixent risc de recessió i l’anunciada fallida del sistema de pensions per fer pinya amb l’unionisme moderat sota l’escut de les polítiques socials amb la tàctica que els romans anomenaven ‘fer la tortuga’. Polítiques pal·liatives que a la pràctica resulten insubstancials i horitzons de benestar necessàriament imaginaris mentre no es revoqui la política extractiva de l’estat són la coartada d’una esquerra compromesa amb l’estat espanyol, és a dir, amb la dreta objectiva, essencialista i monàrquica que governa emparada d’unes sigles o unes altres, sense alterar mai la distribució del poder.


La convergència de les estructures de l’estat (executiu, legislatiu, judicial, mitjans de comunicació, corporacions, partits, empresaris, acadèmia, forces armades i aparells de policia) en una mateixa voluntat repressiva desemmascara les apel·lacions a l’estat de dret en un estat on la llei sempre fou un instrument de domini. Aquests darrers anys la involució, fins i tot ideològica, cap als fonaments antidemocràtics del règim s’ha comprovat en totes les instàncies esmentades i s’aprecia també a l’esfera cultural en casos de degradació tan paradigmàtics com el d’un Javier Cercas atrapat en el vòrtex dels orígens i com més va més a prop de desaparèixer per la claveguera del feixisme que el fascina amb el magnetisme interrogatiu dels miralls.



De sempre la dominació, entre ètnies, sexes, races, castes, nacions o classes, ha estat possible per la combinació de violència i consentiment. Encara que semblés abusiva en les circumstàncies del final de la guerra civil, la frase de Negrín que és el vençut qui proclama el vencedor era certa. Franco no s’hauria pas pogut sostenir durant quatre dècades sense una amplíssima coalició de vencedors i conformats. Debades el Partit Comunista va maldar durant molts anys per convocar la vaga general. Amb el temps, la combinació de dominadors i conformistes evoluciona a causa de les contradiccions, com diria un marxista, i el consentiment es transforma en dissentiment, en principi passiu, o sigui en allò que el franquisme anomenava desafecció, per castigar-ho. De vegades, però, el dissentiment avança a l’estadi de resistència passiva, que és l’actitud que caracteritzà el procés entre el 2012 i el 2017 fins a trencar-se el 30 de gener de 2018.





El dilema de l’independentisme consisteix a avançar a la fase següent, hongkonguesa, de la resistència activa o bé renunciar fins i tot a la resistència passiva, manifesta en el simbolisme dels llaços grocs i accions de suport als presos polítics. Aquesta renúncia voldria dir desfer el camí que portà al Primer d’Octubre, reculant al dissentiment passiu que dicta l’actual política dels partits independentistes i eventualment al consentiment actiu de l’etapa de CiU, que ja apunta en declaracions d’intenció de rellevants membres de les cúpules. L’única pulsació de resistència activa l’hem vista en accions esporàdiques dels CDR, en general minoritàries. I, malgrat que hagin disparat les alarmes de l’establishment independentista i originat la repressió sovint entusiasta de la policia catalana, aquests actes de resistència activa són lluny de la rebel·lió. Ni aquesta seria pas encara la revolució, que sols en cas de triomfar arriba a canviar les estructures socials. Mireu doncs si n’és de lluny, la república!





La deslegitimació del president Torra a la majoria de mitjans catalans deixa poc marge de dubte sobre qui guanya la partida en la lluita sorda dins l’independentisme i dins els partits. Secundat pel replegament precipitat dels partits arran de la repressió, amb gestos tan derrotistes com investir Pedro Sánchez, l’estat ha superat la seva crisi de legitimitat, imposant-se clarament a una voluntat popular en fallida. Una fallida, cal dir-ho, ajudada per la descoordinació fins i tot entre les associacions civils. L’exemple d’Hong Kong, com també d’alguns altres de geogràficament més pròxims, hauria de conjurar el narcisisme de la societat catalana, emmirallada en la coreografia de la reivindicació i convençuda fins fa poc, i alguns fins ara mateix, que l’estat es rendirà seduït per la bellesa platònica de les formes.





dijous, 8 d’agost del 2019

Hong Kong: coordinant el caos (Reuters)


FONT: Reuters (12 juliol 2019)




La prestigiosa agència d'informació Reuters ha fet un article molt gràfic sobre com es coordinen els manifestants de Hong Kong.

El caos coordinador
Les tàctiques que els manifestants fan servir per enfortir les primeres línies



Les escenes de protesta a Hong Kong durant els darrers mesos poden aparèixer caòticament, farcides de multitud d’activistes i ombrejant paraigües. Però, en les ondades ondulants de la gent, hi ha un sistema ben desenvolupat per moure subministraments, proporcionar ajuda i construir barricades, tot conduït per senyals manuals.


Porteu inhalador d'asma


Porteu tisores!

Una cadena de subministrament constant
No gaire lluny dels enfrontaments, els manifestants treballen per aconseguir qualsevol equipament necessari als que hi ha a les primeres línies davant la policia. Les cadenes humanes es van observar en moltes de les marxes. Alguns es van formar i es van dispersar ràpidament, però d'altres van estar al lloc durant un cert temps, i els manifestants van canviar les posicions segons calia.

Consulteu l'article per a veure'n tots els signes

Porteu cascos

Porteu film (plàstic per embolicar)



Prou subministres. No necessitem res més per ara!

Porteu aigua o sal!

Paraigües!

Necessitem claus Allen!


Ulleres de protecció!